Maverick Viñales, nacido en Rosas en 1995, recibió su nombre en honor a la película Top Gun, la que tanto le gusta a su padre. La trayectoria de Maverick, se ha visto llena de luces y sombras, con una gran presencia de turbulencias que, casi seguro, han sido producidas por decisiones incorrectas llevadas a cabo por la precipitación y la impaciencia. El piloto de Yamaha tuvo unos inicios muy fructíferos con grandes resultados en las principales copas de promoción españolas y europeas. Pero su paso por el campeonato del mundo ha sido de lo más irregular. Llegó en 2011 para dejar una buena marca e imagen de un piloto talentoso que finalizaba tercero siendo rookie en la última temporada de la historia de 125cc, la cual hizo con el famoso equipo de Paris Hilton, quién también ha tenido lo suyo en su paso por el mundial, siendo denunciada por su principal patrocinador. Poco tiempo pasaría para el primer encuentro de la polémica con Mack, y es que tras una temporada, sin lugar a dudas buena con el Blusens Avintia, llegaba al gran premio de Malasia aún con opciones matemáticas para luchar por ganar el mundial. A pesar de esto, sin precedente alguno, el piloto de Gerona decidió no volver a correr en lo que restaba de temporada, lo que dejaba boquiabierto a todo el paddock. Maverick alegaba que la moto no era suficientemente competitiva como para poder luchar por el campeonato, algo poco convincente viendo sus resultados.
Pero la verdadera razón se destaparía pronto, y es que el joven piloto sospechaba que su mánager Ricard Jové le estaba escondiendo importantes ofertas. Sin embargo, se dio cuenta de que esto era un error y un feo gesto que además podía cambiar su imagen, por lo cual decidió volver al siguiente gran premio, en Australia, para participar y pedir perdón. Como es obvio, al término de la temporada Maverick no continuó con el equipo y decidió fichar por el Team Calvo, la estructura de Laglisse. Por suerte para el, esa temporada le salió perfecta, luchando con Salom y Rins hasta el último gran premio donde finalmente resultó campeón del mundo de Moto3.
Llegaría a Moto2 donde sería un camino de rosas, con un cuarto puesto en su debut y una victoria en la segunda carrera. Su rendimiento sobre la Kalex con motor Honda sería espectacular, sumando cinco podios y cuatro victorias, de manera que finalizaría tercero en el campeonato. Tras esto, aparecería el momento que todo piloto quiere, aceptar un contrato de MotoGP. Su futuro se encarrilaría hacia Suzuki. La marca de Hamamatsu también debutaba ese mismo año, realizando su regreso a MotoGP en 2015. Ambas partes se adaptaron a la perfección, llevando a Mack a puntuar en todas las carreras salvo en Brno y Motegi, lo cual es un logro remarcable para un novato de MotoGP. Llegaría la siguiente temporada en la que ganaría su primera carrera en Silverstone y pondría fin a la sequía de Suzuki de 15 años.
Tras una gran temporada finalizando cuarto en el mundial, Maverick se posicionaba como uno de los pilotos más prometedores de la categoría. En busca de un salto de resultados, y también económico, decidió cambiar de estructura y llegar a Yamaha. Aquí empezaría el calvario y la etapa más irregular de su carrera. Durante la pretemporada todo el mundo lo posicionaba como principal rival de Marc Márquez, y esperaban con ansias un posible duelo épico que marcara la historia. Pero lamentablemente, esto no fue así, Maverick representó perfectamente el ejemplo de la montaña rusa. Comenzó dominando, con una victoria tanto en Catar como en Argentina, en el territorio del piloto de Cervera, Austin, se fue al suelo, y en Le Mans vio su siguiente triunfo. En el resto de la temporada desaparecería de la lucha por el título en la que se veían involucrados Dovizioso y Marc. El gran premio de Italia inició el derrumbe, sin volver a vencer hasta después de más de un año. La temporada de 2018 fue mucho peor, lo que dejaba al piloto de Rosas en una situación muy difícil. Los resultados dejaban mucho que desear, luchando cada carrera por cerrar el top 10 salvo alguna excepción. Pero aquí llegaría el desenlace de la mala relación que mantenía con su jefe técnico, Ramón Forcada. Mack pensaba que sus malos resultados se veían provocados por el exjefe técnico de Jorge Lorenzo. Decidió cambiar y ponerse a trabajar con Esteban García, venció en Australia y finalizó la temporada cuarto, pero con unas sensaciones garrafales y confesando que lloraba en el box.
A partir de 2019 comenzaba un declive aún mayor de manera progresiva. La incursión de Fabio Quartararo en la categoría reina pondría patas arriba el debate sobre el rendimiento de la Yamaha, ya que el debutante llegó con grandes resultados mientras los pilotos oficiales sufrían. Maverick se cambió el número por superstición, pero declaraba a mitad de temporada que la moto no era suficiente para ganar a Márquez, lo que nos dejaba una vez más unos comentarios en los que el nunca tendrá la culpa. Aquí está el principal problema, Maverick nunca ha decidido coger al toro por los cuernos y luchar con lo que tiene, mientras que siempre se ha conformado con lo que ha tenido y se ha mostrado derrotista. Esa temporada sumaría tres victorias, lo que le dejaba cierta ilusión para 2020.
Pero una vez más, sería todo lo contrario. Yamaha hacia oficial que Fabio Quartararo lo acompañará a partir del siguiente año. En la doble cita inicial en Jerez, Marc Márquez se lesionaría tras una fuerte caída, sin volver a poder correr en lo que restaba de temporada. Esto les dejaba el título en bandeja, pero a Fabio. Maverick quedó segundo en los dos grandes premios, por detras de su compañero de equipo, y en República Checa ya se vería a la cola, quedando décimo cuarto. Austria solo le daría sustos, a punto de ser embestido por dos motos en el primer fin de semana, y teniendo que tirarse de la moto al quedarse sin frenos en la segunda cita del Red Bull Ring. En el resto de la temporada solo volvería a entrar en el podio para ganar en Misano. Pero llegaba el final del curso, y Yamaha dejaba claros síntomas de sufrir por los motores que rompieron durante la temporada después de contar con unas válvulas con defectos de fabricación. Se destaparía entonces la gran polémica, Yamaha abrió los motores, cosa que está prohibida, para además no hacer nada en ellos. Los pilotos de la marca japonesa confesaron enfadados que Yamaha no les informó en ningún momento de lo que hicieron. Maverick fue el mayor perjudicado, y se vio obligado a salir desde el pit lane en Valencia por superar el número de motores que se pueden usar. Terminó la temporada sexto, mientras que Morbidelli finalizó subcampeón con una Yamaha de 2019 con Ramón Forcada de jefe técnico, ni escrito puede ser tan negativo para Mack.
2021 sería el culminante de la explosión de una relación turbia. Se decía que Yamaha y Maverick hicieron un tratado de paz y encauzaron el camino para buscar buenos resultados. Ganaron la primera carrera de la temporada, en Catar, derrotando al imperio de las Ducati, lo que para muchos fue una confirmación de que el de Rosas sería el principal contendiente al título, pero no. De nuevo se hundió, y no volvió a pisar más del top cinco. En Portugal se rumorea que Maverick amenaza al campeonato con dejar de correr por su descontento con las sanciones de límites de pista. Se mete en discusiones por Twitter, hasta llegar a cerrarse la cuenta con un último mensaje donde decía que si alguien podía hacer más que el, se podía quedar su moto. Yamaha, por sorpresa, le comunica que Esteban García no continuará con él. Le imponen trabajar con Silvano Galbusera, quién era jefe técnico del equipo de pruebas. Llega Sachsenring y rueda último durante toda la carrera y confiesa que él no es un piloto de pruebas, se sentía utilizado como un conejillo de indias para Fabio, ya que le obligaban a probar cosas que no iba a usar en carrera y no le dejaban hacer su trabajo correspondiente del fin de semana. Por si pensabas que no, esto sigue in crescendo, y es que llegaría la siguiente cita, en Assen, donde dominaría todo, y haría la pole. El sábado por la tarde Ricard Jové, actualmente comentarista de DAZN, con quién tuvo lo suyo en 2012 como ya hemos contado, destaparía que Maverick iba a rescindir su contrato para 2022 y ficharía por Aprilia. Maverick terminaba segundo en la carrera del domingo, pero su cara era un cuadro, Fabio celebraba la victoria saltando con sus mecánicos, y el de Rosas se mantenía solo apartado con un rostro totalmente serio.
Al día siguiente, se confirmaba la noticia que destapó Jové, Mack no continuará con Yamaha al término de la temporada actual. Austria parecía un lugar tranquilo donde nada más podía suceder. Maverick comienza la primera carrera del doblete con una gran salida luchando por las primeras posiciones. Una bandera roja por el incidente entre Pedrosa y Savadori haría que la carrera tuviese que reiniciarse, pero a Maverick se le para el motor justo antes de salir a la vuelta de reconocimiento, se ve obligado a partir desde el pit lane. Su carrera sería sufrimiento absoluto, ni siquiera terminando por rodar en última posición todo el transcurso. Antes de afrontar la segunda carrera del circuito de Spielberg, el miércoles el equipo de Maverick del mundial de Supersport 300, comandado por su padre, comunicaba que sus pilotos dejarán de usar Yamaha el resto de la temporada. Al día siguiente la marca japonesa deja fuera a Mack por supuestas acciones graves. Y era así, fruto de la frustración comenzó a forzar el motor llegando al corte muchas veces en la parte final de la carrera del domingo anterior mientras rodaba último, algo que ha podido provocar un gran desgaste en el motor. Maverick pidió disculpas el sábado, y hoy lunes ha confirmado que fichará por Aprilia. Una etapa muy negativa termina en su carrera, ahora nos queda la incógnita de si Yamaha le deja terminar la temporada y de si con la marca italiana se cambiará el chip y afrontará de una manera distinta el campeonato después de haber desaprovechado su increíble talento tantos años.
1 Comentarios
Buen trabajo con el post, una redacción muy clara y concisa, enhorabuena!
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